La adolescencia no es una etapa que aparece  de la noche a la mañana, es un proceso que se va cociendo lento a través de un período que la precede y es la latencia. En esa escala anterior hay un tiempo en el cual instalar formas, modos, reglas, miradas acerca de la vida.

Lo que no cocinamos antes a fuego lento no lo podemos forzar hoy y pretender de la noche a la mañana. Es importante tener en cuenta esto para bajar las expectativas. No podemos pretender cambios radicales y espontáneos de nuestros hijos porque estamos en medio de una pandemia. Lo que si podemos desde nuestro ser adultos es desarrollar nuestra empatía para poder mirarlos, ya que los tenemos todo el día en casa, como hace tiempo. Y tener en cuenta que siempre existe la posibilidad de reparar.

Si estábamos acostumbrados a  que una persona se ocupara de organizar nuestra casa y esto ahora no sucede, es imprescindible, por el bienestar común , reorganizarnos y repartirnos las tareas.

En la comunicación y negociación en general suele resultar útil el modo de hablar  “desde mi”

“A mi me pasa esto, y sino llegamos a un acuerdo yo me siento asi, o las consecuencias son estas”, pero desde UNO MISMO Y NO DESDE EL SEÑALAMIENTO.

HAY QUE APRENDER A VALIDAR SUS EMOCIONES. No le des sermones, preguntale como se siente. “si te entiendo, si es horrible, te entiendo q no veas a tus amigos” la validación baja la ansiedad. No es tiempo de sermones. VALIDAR LAS EMOCIONES TRAE CALMA

Busquen espacios para hacer cosas juntos. Juegos de mesa, leer juntos, cocinar, hacer gym, la propuesta es TODOS JUNTOS. Podemos acercarnos a su mundo (jugar a un juego de la play que les guste, hacer un tik tok juntos, ver sus influencer preferidos)

¿Cómo están llevando la cuarentena con los adolescentes de su vida?