Hoy las mujeres se encuentran muy solas en el momento de amamantar y criar a sus hijos. La sociedad ha evolucionado y la globalización ha contribuido en dejarnos cada vez más solas a la ahora de la teta y de la crianza. Ya no existe más la vida en comunidad con otras mujeres y aquí es donde cobra un papel vital el rol de la puericultora y especialistas en crianza. Se habla mucho de la preparación para el parto y el nacimiento y ya no se discute respecto de la importancia que esto tiene. Sin embargo no existe la preparación para la maternidad y la paternidad.

¡Cuántas angustias se disiparían si las mujeres llegáramos al puerperio sabiendo de qué se trata!

Aquí algunas recomendaciones… 

1. No existe el exceso de upa. Hacer upa a un bebé no daña nunca. Debemos  echar por tierra la idea de que darle mucho cariño a un bebé es casi sinónimo de malcriarlo. Como si acostumbrar a alguien a los buenos cuidados fuera sinónimo de acostumbrarlo a algo malo, a algo que no va a poder obtener siempre.  

2. El rol del adulto frente a un bebé es demostrarles que estamos cuando nos necesitan, que satisfacemos sus necesidades básicas, que somos capaces de interpretarlas, decodificándolas y haciéndonos cargo de ellas como adultos  De esta manera, los bebés adquieren seguridad. La estructura emocional se constituye durante los primeros tres años de vida y es lo que lo va a sostener de adulto.  
  
3. El llanto debe ser atendido y respetado, entendiéndolo como la expresión de una necesidad insatisfecha. Los niños nacen luego de estar nueve meses sostenidos, apretados, calentitos, en movimiento y con alimentación permanente. El pasaje a la cuna fría, dura, quieta y sin teta debería ser progresivo.  

4. Las necesidades reales son las que los bebés presentan. Ellos no saben de modas, presiones sociales, o con la intención de “dominar” a quienes los crían. Aquellas actitudes que las madres adopten con sus niños que provoquen el placer, el bienestar y la satisfacción de estos últimos, serán las adecuadas y las reales para esos bebes   
  
5.El sueño y el dormir tienen que ver con la madurez. La inmadurez de su organismo les impide realizar determinadas cosas como dormir muchas horas de corrido sin comer, permanecer solos lejos de un cuerpo, controlar la respiración adecuadamente. Si somos capaces de sostenerlo adentro del cuerpo durante nueve meses, por qué no sostenerlo una vez que esté afuera hasta que pueda moverse por sus propios medios. De a poco adquieren suficiente madurez como para no comer durante la noche, estar separado de un cuerpo y sentirse seguros.