Criar con respeto es tener la posibilidad de mirar a ese niño con la mirada lo más amplia posible. Es hacer el intento de entender, en principio, su mundo emocional.

Para esto necesitamos adultos con esta apertura y disponibilidad, contraria a la imposición de normas que no miran singularidades, o en su opuesto, a dejar que el niño haga sin ningún tipo de contención y limite.

En la crianza respetuosa podríamos considerar los siguientes pasos:

✨ Disponibilidad: estar físicamente para nuestros hijos

✨ La accesibilidad: no alcanza con la presencia física, sino con una disposición que nos vuelve accesible para ellos y sus necesidades.

✨ La sintonización : para entrar en sintonía con su mundo, comprender, empatizar y ser sensibles a sus necesidades. Todo esto es importante para poder validar aquello que están sintiendo antes de imponer nuestras ideas y sentires.

Somos nosotros los padres los responsables de conocer que necesitan nuestros hijos para poder dar esa respuesta que llega después de empatizar.

Esa respuesta real debería venir acompañada de elementos, herramientas que los ayuden para así volver a equilibrarse cuando se desequilibran.

¿Y cómo hacemos los padres para implementar todo esto? ¿Desde dónde empezamos?

Desde nosotros mismos, desde la posibilidad de mirar cómo fue nuestra propia infancia y crianza, y qué podemos hacer para reparar aquellas esquinas rotas.

Para esto no hay tips, sino trabajo personal.

Vamos a poder ofrecer nuevas formas en la medida en que podamos mirar las que no fueron útiles y respetuosas con nosotros mismos en nuestra historia de hijos.