Con hijos únicos muchas veces indico mascotas.

En este caso y durante la primera entrevista que tuvimos, los padres me contaban lo difícil que era llevar la pandemia con L, hija única de cuatro años. Todas las noches era una historia irse a dormir y uno de los dos padres terminaba quedándose con ella. La veían irritada, pegaba, estaba enojada.
Les sugerí que adopten un perrito que pueda convivir con ellos en el departamento y acompañe a L.

La siguiente entrevista con los padres fue otra historia. L estaba muchísimo más tranquila, había adoptado a su perrito con todo su corazón: jugaba con él, dormía con él (no en la cama sino en el cuarto), era su otro que le hacía compañía cada uno de sus días.
No dudo en sugerir una mascota en estas y otras ocasiones.

Hay mascotas, perros, gatos, que ayudan a regular al niño, al clima familiar, que parecen ser un medio para que el sistema se equilibre. Ayudan a los niños, aportan su incondicionalidad en amor, lealtad y compañía.

También están los perros, por ejemplo, entrenados para situaciones especiales y particulares, que tanto bien hacen a la persona que los necesita.
No duden de la experiencia de tener un animal, siempre con compromiso y consciencia, creo que definitivamente nos da más de lo que nosotros les ofrecemos a ellos.

¿Qué experiencias sanadoras tenés o tuviste con animales?