Casi les diría que es un milagro que nos podamos comunicar y que dos personas entren en una comunicación genuina y clara con aceptación. Es casi un milagro que suceda porque por lo menos alguno de los dos debe tener ciertas características. Si las tienen las dos personas, es genial.

Entonces el gran esfuerzo que tenemos que hacer es para tener estas tres características nosotros, no esperarlas de nuestros hijos y nuestras hijas. No existe pretender que hagan algo de esto si no lo ven en mí.

✨Escuchar con atención: esto quiere decir escuchar haciendo foco, mirando a los ojos al otro, no con la cabeza pensando en otra cosa. Escuchando atentamente, no interrumpiendo. Escucho con atención cuando soy capaz de llegar a ver qué es lo que estás sintiendo con esto que me estás diciendo. Ahí tengo toda la atención.

✨Interesarse por la otra persona: esto significa adelantarse un poco a lo que la otra persona siente, a lo que le pasa, a lo que necesita. Escucho lo que está queriendo decirme con todo lo que me está diciendo (no sólo con las palabras).

✨No querer tener la razón a toda costa: esto incluye ser capaces de darse cuenta de que el otro quizás tiene una manera de expresarse, una narrativa, un lenguaje y una cuestión corporal maravillosa. A pesar de estar convencida de que yo tengo la razón, por ejemplo, no sigo insistiendo.