La autoestima es la percepción que tenemos de nosotros mismos. Por lo general se basa en una cuestión de valía y de competencias. Se trata de la valoración que hacemos de nosotros mismos pero no necesariamente esa valoración se ajusta a la realidad.

La valoración la vamos alimentando durante toda la vida. El refuerzo positivo y el refuerzo negativo que hagamos para con nuestros hijos va a ir marcando y poniendo un puntaje en esa valoración de sí mismo hacia un lado o hacia el otro.
Por supuesto que es absolutamente normal que nos afecte la mirada del entorno.

Pero la verdad es que les pediría que levante la mano quien nunca le dijo a su hijo o a su hija “Portate bien, o hace tal cosa porque si no, ¿qué van a decir de vos?” Yo lo he dicho, yo me hago cargo, yo dije esas cosas.
Éste es un mensaje que los niños reciben mucho y es un tema con el que yo tengo que trabajar, tengo que lidiar mucho con las familias que acompaño. Muchas veces cuando vamos al fondo de la cuestión de los temas que tienen que ver con límites.

¿Cuánto lugar en nuestra crianza le damos a la mirada de los demás?
¿Cuánto espacio les damos a nuestros hijos para que sean quienes quieren ser o quienes
vinieron a ser?
¿Y cuánto nosotros vamos guiándolos en que sean de determinada manera?