Desde que nacemos nos van poniendo etiquetas (y vamos poniendo etiquetas).

Y ahí me parece que es donde empezamos a ponerles a nuestros hijos e hijas las etiquetas de eso que nosotros vemos en ellos y no de lo que realmente ellos son.

Porque no es fácil criar hijos con la total independencia de que vengan a mostrarnos quienes son.

No es fácil mirar a nuestros hijos y aceptar que puede ser que sean algo que nosotros no esperábamos para ellos.

Incluso a veces sentimos vergüenza de algunas cosas que hacen nuestros hijos y es tristísimo porque no son cosas para sentir vergüenza, son simplemente diferentes a lo que nosotros hubiésemos hecho.

Estoy hablando de sentir vergüenza de la música que escucha, la ropa que se pone, de lo que dice.

Pensémoslo.

Pensemos en los condicionamientos de todas las etiquetas que tenemos colgadas.

¿Te pasa? ¿Sentís que te pasa esto con tus hijos e hijas preadolescentes y adolescentes?